Las principales causas

El verano es probablemente la estación más esperada por todos. En primer lugar, rompemos con la rutina y disfrutamos del buen tiempo en un ambiente más relajado. En consecuencia son muchas las personas que ven que durante los meses de verano. Sus ganas de comer y el apetito disminuyen notablemente.

La principal causa es un efecto directo del calor. Porque con la llegada del verano, nuestro organismo deja de necesitar más energía para regular su temperatura. Por lo tanto, como que nuestro cuerpo ya adquiere una temperatura elevada gracias al clima. En consecuencia no necesita invertir tanta energía en producir calor propio. Del mismo modo que durante el otoño y el invierno se produce el efecto contrario.  Mientras que la sensación de hambre se incrementa haciendo que busquemos alimentos que nos ayuden a realizar la termogénesis (aumento de la temperatura corporal).

Otra causa, aunque no tan habitual es el hecho de realizar comidas fuera de casa. Además comer fuera no es sinónimo de comida rápida y mala. Es cierto que durante el verano solemos acercarnos a restaurantes donde consumimos platos muy calóricos y fritos. Además muchas veces acompañados de alcohol. Por lo tanto esto hace que nuestro proceso digestivo sea más lento. Lo que acaba disminuyendo nuestras ganas de comer durante bastantes horas.

¿Qué podemos hacer al respecto?

Uno de los efectos más directos de la falta de apetito es la falta de hidratación. La mayoría de personas olvidan beber agua con frecuencia y lo hacen sólo durante las comidas. Entonces, el hecho de perder apetito impacta en la hidratación de nuestro organismo.

Por este motivo, debemos procurar llevar una dieta rica en alimentos que nos aporten la cantidad de agua necesaria para mantener nuestro cuerpo hidratado. En este sentido, el consumo de frutas y verduras se convierte en la mejor opción. Ambos grupos de alimentos representan una gran fuente de hidratación, fundamental para hacer frente a las altas temperaturas. Además, tienen un alto contenido en fibra, lo que nos permitirá realizar una digestión más ligera. Recuerda que puedes consumir las frutas y las verduras de varias formas: enteras, en ensaladas, en smoothies, zumos, batidos… ¡Tu cuerpo te lo agradecerá!

Formació Art. 19

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Formació Oberta

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